No creo invitaciones para aparentar.
Ni para cumplir con lo que “se supone” que tiene que ser una boda.
Diseño invitaciones pensadas para parejas que quieren algo coherente con su forma de ser, su historia y el tipo de celebración que están preparando.
Invitaciones que se entienden, se recuerdan y no acaban olvidadas en un cajón.
Si buscáis algo clásico, genérico o sacado de catálogo, probablemente no encajemos.
Y está bien.